Hoy, 18 de octubre, desde la Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras de Chile (CAT) conmemoramos un nuevo aniversario del estallido social de 2019, una jornada que expresó el profundo descontento de millones de personas frente a las desigualdades, los abusos y la precarización de las condiciones de vida y trabajo.
Desde nuestra mirada, el estallido fue la expresión de un malestar acumulado durante décadas frente a un modelo económico y social que ha profundizado las desigualdades. Las demandas por salarios dignos, pensiones justas, salud y educación de calidad, vivienda y mejores condiciones laborales se hicieron escuchar en las calles.
Esta realidad también es consecuencia de las negociaciones y los acuerdos políticos que marcaron el retorno a la democracia, permitiendo la continuidad de aspectos fundamentales del modelo heredado de la dictadura y postergando transformaciones estructurales. Las responsabilidades por esas decisiones no pueden quedar en el olvido: quienes las tomaron deberán responder ante la historia y ante un pueblo que continúa exigiendo justicia social.

Estas precariedades y desigualdades impulsaron también la exigencia de una nueva Constitución política, como una oportunidad para garantizar derechos sociales y avanzar hacia un país más justo y democrático.
Asimismo, condenamos las violaciones a los derechos humanos cometidas durante el estallido social, que dejaron personas fallecidas, heridas y víctimas de graves vulneraciones. La represión estatal, los abusos y la falta de justicia para las víctimas constituyen hechos que no pueden ser olvidados ni quedar en la impunidad. La dignidad que se reclamó en las calles exige verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición.
A siete años de aquellas jornadas, muchas demandas siguen pendientes. Como CAT, reafirmamos nuestro compromiso con la unidad y la organización de las y los trabajadores, la justicia social y la defensa de los derechos fundamentales.
La memoria del 18 O nos convoca a seguir luchando por un país donde la dignidad, la democracia y los derechos de nuestro pueblo sean una realidad.
Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras de Chile (CAT)

