Santiago, 4 de junio de 2026. La Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras de Chile (CAT), ante la ciudadanía, las organizaciones sindicales hermanas y la opinión pública, viene a manifestar su más enérgico rechazo y condena absoluta a la brutal represión desatada por la fuerza policial durante la jornada de movilización convocada por la CONFECH, ACES y el Colegio de Profesores, el día miércoles 3 de junio.
Como trabajadores organizados, consideramos inaceptable que el legítimo derecho a la protesta, consagrado en los tratados internacionales y en nuestra propia legislación, sea respondido por el actual Gobierno con una violencia desmedida e injustificada, reviviendo las peores prácticas autoritarias que creíamos superadas en nuestra historia democrática.
Hacemos especial hincapié y denunciamos con profunda indignación la alarmante cantidad de jóvenes heridos que dejó la jornada de ayer. Decenas de estudiantes, trabajadores y profesionales de la educación terminaron en centros de asistencia médica debido al uso abusivo del aparato represivo. Repudiamos tajantemente las declaraciones del ministro Martín Arrau, quien, lejos de garantizar que las fuerzas de orden cumplan con los estándares internacionales de Derechos Humanos, recurre a un burdo empate comunicacional para justificar la violencia estatal. Acusar una supuesta «victimización selectiva» para equiparar las fuerzas policiales con las graves lesiones sufridas por manifestantes es de una profunda indolencia y bajeza política. El resguardo del orden público no puede ser la excusa para la impunidad ni para amparar el uso desproporcionado de la fuerza contra el pueblo. Exigimos que se investiguen de inmediato las responsabilidades políticas y materiales de estos actos violatorios de los Derechos Humanos.
Queremos enviar un abrazo fraterno y manifestar nuestra total solidaridad al movimiento estudiantil y profesorado que ayer salieron a las calles a exigir demandas justas e históricas. Los estudiantes y los profesores no son el enemigo: son el motor de las transformaciones sociales que Chile necesita. Su lucha por una educación digna, por mejores condiciones laborales y por detener la agenda de retrocesos que impulsa la nueva administración es también nuestra lucha.
El Gobierno debe entender que el descontento social no se apaga con represión ni con detenciones arbitrarias. La crisis política, económica y social que viven las familias trabajadoras se resuelve con diálogo real, con voluntad política y con respuestas concretas a los petitorios ciudadanos, no blindando policialmente las calles para impedir el paso de la protesta.
Sabemos perfectamente por qué actúan con esta soberbia: criminalizan la protesta social porque cuentan con los votos alineados en el Parlamento. Al saberse con espaldas en el Congreso, entienden que lo único capaz de frenar su agenda de retroceso económico, político y social es la movilización activa que hoy protagonizan los estudiantes y los distintos gremios en la calle.
Emplazamos directamente al Ministerio del Interior, al Ministerio de Seguridad, y al Presidente de la República a dar explicaciones públicas al país, a dejar de justificar la violencia policial, y a cesar de inmediato la criminalización de la protesta social.
Finalmente, la Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras de Chile se declara en estado de alerta. Convocamos a todas nuestras federaciones, confederaciones, sindicatos base, asociaciones de funcionarios, y a la clase trabajadora en general a mantenerse unidos, organizados y solidarios con las legítimas demandas de nuestro pueblo. Si tocan a los estudiantes, nos tocan a todos.
¡Viva la unidad de los estudiantes, los profesores y los trabajadores!
Consejo Directivo Nacional

