Declaraciones

Ante la eliminación de la franquicia tributaria de capacitación

La CAT rechaza que el futuro de la capacitación laboral se decida sin diálogo social, justo cuando la automatización y la digitalización exigen más formación, no menos.

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Santiago de Chile, 23 de abril de 2026. Ante la eliminación de la franquicia tributaria de capacitación, la Central Autónoma de Trabajadores de Chile expresa su profunda preocupación y su abierto cuestionamiento ante la decisión de eliminar la franquicia tributaria de capacitación, medida que, más allá de su presentación como ajuste fiscal o administrativo, impacta directamente sobre las oportunidades de formación, reconversión laboral y desarrollo de miles de trabajadoras y trabajadores de nuestro país.

Como organización sindical, afirmamos con claridad que la capacitación laboral no puede ser entendida solo como un mecanismo funcional para las empresas ni como una partida prescindible dentro del debate presupuestario. La capacitación constituye una herramienta estratégica para la dignidad del trabajo, la empleabilidad, la movilidad laboral y la protección de las personas frente a los cambios profundos que está viviendo el mundo productivo. Cuando se debilita la formación, lo que realmente se debilita es la capacidad de las y los trabajadores de defender su lugar en un mercado laboral cada vez más incierto, más exigente y más desigual.

Esta decisión resulta particularmente grave en un contexto marcado por la automatización, la digitalización, la inteligencia artificial y la transformación acelerada de los oficios. Hoy no basta con tener empleo; se requiere también la posibilidad real de actualizar conocimientos, adquirir nuevas competencias y reconvertirse frente a tecnologías que están modificando tareas, funciones y sectores completos. En ese escenario, eliminar un instrumento de capacitación sin una alternativa robusta, universal y oportuna significa exponer a los trabajadores, especialmente a los más vulnerables, a mayores riesgos de exclusión, rezago y precarización.

Nos preocupa, además, que una medida de esta magnitud se impulse bajo una lógica de ahorro fiscal de corto plazo, sin ponderar adecuadamente sus efectos estructurales sobre el capital humano del país. Chile no fortalecerá su productividad, ni mejorará su competitividad, ni enfrentará con éxito los desafíos tecnológicos del presente debilitando las herramientas de formación laboral. Un país que reduce su inversión en capacitación termina afectando no solo a sus trabajadores, sino también a su tejido productivo, a su capacidad de innovación y a sus posibilidades de crecimiento con justicia social.

La Central Autónoma de Trabajadores no desconoce que todo instrumento público puede requerir revisión, fiscalización, corrección y modernización. Si existieron abusos, deficiencias o debilidades en la aplicación de la franquicia tributaria, correspondía enfrentarlos con decisión, transparencia y diálogo social. Pero una cosa es perfeccionar un sistema y otra muy distinta es desmantelarlo sin una transición clara, sin garantías suficientes y sin convocar a quienes viven diariamente las consecuencias de estas decisiones: las y los trabajadores, sus organizaciones sindicales y los actores del sistema de formación para el trabajo.

Por ello, rechazamos que el futuro de la capacitación laboral se defina de manera unilateral, sin un debate nacional serio y sin participación efectiva de los trabajadores. Exigimos la apertura de un proceso amplio de diálogo social que incorpore al mundo sindical, a las empresas, a las OTIC, a las OTEC, al SENCE y a todos los actores vinculados al desarrollo de competencias laborales, con el objetivo de construir una política moderna, justa, pertinente y con mirada de largo plazo.

Nuestra posición es clara y firme: defender la capacitación es defender el derecho de las y los trabajadores a seguir teniendo oportunidades en un mundo del trabajo que cambia aceleradamente. Defender la formación es defender el trabajo digno. Defender la reconversión laboral es defender la justicia social frente al cambio tecnológico. Y defender el capital humano del país es defender también un proyecto de desarrollo que no abandone a su gente.

La Central Autónoma de Trabajadores reafirma su compromiso con una capacitación de calidad, fiscalizada, pertinente y orientada al futuro. No aceptaremos que, en nombre de la eficiencia, se debiliten derechos y oportunidades fundamentales para el mundo del trabajo. Chile necesita más formación, más protección y más diálogo social, no menos.

Consejo Directivo Nacional
Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras — CAT Chile

Ricardo Maldonado Olivares, Presidente · Cyntia Segovia Labbé, Secretaria General

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