Temas de Interés Las Demandas de la CAT en 5 ejes

Eje 2: La «Reforma Laboral» del Gobierno al desnudo: qué nos quieren quitar y por qué nos jugamos la vida en esta pelea

Cuando un gobierno y los grandes gremios empresariales se ponen de acuerdo para hablar de «modernización», «flexibilidad» y «nuevos tiempos», a la clase trabajadora se le tienen que encender todas las alarmas.

13 min de lectura

Columna Oficial de Combate y Reflexión / Eje 2 de las Demandas CAT

Compañeras y compañeros, trabajadores y trabajadoras de la patria:

Cuando un gobierno y los grandes gremios empresariales se ponen de acuerdo para hablar de «modernización», «flexibilidad» y «nuevos tiempos», a la clase trabajadora se le tienen que encender todas las alarmas. La historia no miente: cada vez que el poder económico usa palabras bonitas y trajes caros para prometer el paraíso laboral, lo que viene detrás es la tijera, el desamparo y la letra chica contra el que vive de su salario.

Hoy nos toca poner las cartas sobre la mesa respecto al Eje 2 de nuestras definiciones estratégicas: la arremetida laboral del Ejecutivo. Encabezada en lo técnico y comunicacional por el Ministro del Trabajo, Tomás Rau, y respaldada por el titular de Hacienda, Jorge Quiroz, esta agenda no es otra cosa que un intento desembozado de demoler las conquistas históricas del movimiento sindical chileno.

Desde la Central Autónoma de Trabajadores de Chile (CAT) lo decimos sin miedo, sin pelos en la lengua y mirando de frente a nuestras bases: no estamos ante simples ajustes administrativos; estamos ante una contrarreforma patronal diseñada para abaratar el despido, exprimir nuestras horas de descanso, precarizar el empleo público y quebrar la columna vertebral de la organización sindical.

A continuación, destripamos punto por punto esta embestida y levantamos las propuestas que defenderemos en asambleas, faenas, oficinas y calles.

1. El zarpazo a los Años de Servicio: el anzuelo podrido del «aporte patronal»

El primer gran tiro por elevación del ministro Tomás Rau apunta al corazón mismo de la estabilidad en el empleo: la Indemnización por Años de Servicio.

Nos están vendiendo un cuento de hadas con empaque moderno: pretenden reemplazar nuestro derecho histórico —un mes de sueldo por año de servicio en caso de despido injustificado o necesidades de la empresa— por un fondo mezquino con aporte patronal de apenas un 1,8%, disfrazado con el eslogan populista de una «indemnización a todo evento» que supuestamente premiará a quien renuncia voluntariamente.

¡Basta de engaños! Desmontemos esta trampa patronal:

  • Abaratar el despido para botar gente sin costo: El verdadero objetivo no es premiar al trabajador que se va por su cuenta, sino rebajar drásticamente el costo que hoy frena al empleador al momento de despedir.
  • La purga de los trabajadores antiguos: Con un despido a precio de saldo, las empresas tendrán un incentivo perverso para activar despidos sistemáticos de la mano de obra antigua, aquella que tiene mejores sueldos base, bienios, convenios colectivos ganados a pulso y conocimiento de sus derechos.
  • El recambio por mano de obra barata: Despedirán al compañero consolidado para luego recontratar a jóvenes o personas vulnerables bajo condiciones precarias, quebrando la memoria sindical y segmentando a la clase trabajadora.

La indemnización por años de servicio no es un privilegio regalado por la patronal: es un piso mínimo, un dique de contención contra el arbitrio patronal y una garantía civilizatoria en un país sin verdadera red de seguridad social. La indemnización histórica no se toca; se defiende.

2. Manos fuera de las 40 Horas: la trampa del «promedio anual» y el trabajo a destajo

Con bombos y platillos el pueblo chileno celebró la aprobación de la reducción de la jornada a 40 horas semanales. Pues bien, el ministro Quiroz y el ministro Rau ya tienen listo el serrucho para mutilarla.

¿Cuál es la trampa que empujan los grandes empresarios? La imposición de un «Promedio Anual» para calcular las horas de trabajo, saltándose el tope semanal o mensual para estirarlo a los doce meses del año.

Miremos con claridad qué significa esto en la vida real de una faena agrícola, una planta pesquera, el retail o la construcción:

  • Explotación legal en temporada alta: En los meses de mayor demanda, el patrón podrá obligar a jornadas extenuantes de 48, 50 o más horas semanales sin pagar ni un solo peso por concepto de horas extraordinarias, argumentando que «en invierno o temporada baja se va a compensar con descanso».
  • El fraude consumado del finiquito: En Chile, cientos de miles de faenas funcionan por obra, faena o plazo fijo. La empresa explotará al obrero al máximo durante el ciclo alto y, apenas caiga la demanda, lo despedirá o terminará su contrato. ¿Y el «descanso prometido»? ¡Se esfumó en el aire! Es un descarado fraude de ley: agotamiento físico extremo, no pago de horas extras y desecho de la mano de obra cuando ya no rinde.

A esto se suma el intento descarado de resucitar la «jornada por hora», camuflada como «adaptabilidad laboral del siglo XXI». El trabajo por horas no es modernidad: es la vieja fórmula para que el patrón no pague tiempos muertos, destruya las cotizaciones previsionales de salud y pensiones, y divida a los trabajadores entre formales de primera categoría y precarizados de segunda.

Y como frutilla del postre de la codicia, la CPC (Confederación de la Producción y el Comercio) vuelve a la carga para intentar arrebatar los feriados irrenunciables. La CAT es categórica: el descanso dominical, el 1° de Mayo, las Fiestas Patrias, el 25 de Diciembre y el 1° de Enero son patrimonio del descanso y la salud mental de nuestras familias. ¡No permitiremos que los mercaderes del retail nos roben la mesa familiar!

3. Salario Mínimo a $660.000: derribando la mentira de la inflación

La canasta básica no da tregua y los bolsillos obreros están reventados. Desde la CAT demandamos fijar con urgencia el Salario Mínimo en $660.000 mensuales, situándolo de una buena vez por encima de la línea de la pobreza.

Frente a esto, el coro patronal y los voceros de gobierno ya tienen afinado el libreto del terror: «es que subir el sueldo mínimo genera desempleo e inflación». ¡Pura cháchara ideológica! Vamos a los datos duros que demuestran la calumnia:

  • En 2025, el salario mínimo aumentó un 5,5% en términos reales. ¿Se cayó el país? No: el empleo se mantuvo, la economía creció un 2,5% y las grandes empresas que cotizan en la bolsa (el IPSA) rompieron récords históricos con un alza del 25% en sus utilidades respecto al 2024. O sea, plata hay de sobra, pero está concentrada en una cúpula insaciable.
  • Llevar el sueldo a $660.000 le costaría al empresariado unos 1.000 millones de dólares al año. Esa cifra es tres veces menor que el crecimiento proyectado de sus propias ganancias, quince veces inferior a las utilidades anuales del IPSA, y representa apenas la mitad del perdonazo tributario que el mismo gobierno les regaló en la «Mega Reforma».
  • ¿Quieren hablar de inflación? Un solo mes de alza en el precio de los combustibles golpea el bolsillo familiar y los índices del IPC con mucha más violencia que todo el efecto directo e indirecto que provocaría aumentar el sueldo mínimo a $660.000 en un año completo.

Mantener tasas de desempleo entre el 8,9% y el 9,1%, sumadas a una informalidad que supera el 26%, no es una fatalidad climática: es el «ejército de reserva» que el gran empresariado usa deliberadamente para amedrentar a quienes reclaman y forzar la aceptación de sueldos de miseria. Chile no va a crecer secando el poder de compra de la gente; la economía se activa dinamizando el mercado interno con remuneraciones justas.

Por eso exigimos la apertura de una Mesa Salarial Inclusiva, terminando con la práctica antidemocrática de negociar a puertas cerradas con una sola central sindical afín al poder de turno que no representa la rica diversidad de la clase obrera de nuestro país.

4. En defensa del Estado y sus Servidores: basta de precarizar lo público

El relato oficialista insiste en demonizar al Estado. Mientras Chile exhibe una de las cargas fiscales más bajas y regresivas de la OCDE, la derecha insiste en aplicar la motosierra a los presupuestos públicos de 2026 y 2027. Recortan en consultorios, en escuelas, en alimentos de JUNAEB y en el cuidado de nuestros ancianos, mientras reviven la vieja fantasía de rematar y privatizar empresas estratégicas como CODELCO o las empresas de defensa nacional.

Para ser competitivos, Chile requiere agregar valor al cobre y al litio, potenciar la ciencia y robustecer los servicios públicos, no precarizar el trabajo ni rematar el patrimonio de todos. Y ese proyecto requiere servidores públicos respetados, no denigrados.

La realidad del trabajador estatal es de una desprotección dramática:

  • 7 de cada 10 funcionarios del Estado están bajo la modalidad a contrata, en una abierta transgresión del espíritu de la ley, con la angustia permanente de no saber si tendrán trabajo el 31 de diciembre.
  • La doctrina de la «legítima confianza» ha sido mutilada en este 2026 por criterios restrictivos, dejando a miles desamparados.
  • Más del 50% de los empleados estatales carece de Seguro de Cesantía.

Resulta aberrante y cínico el truco gubernamental de prometer salas cuna o jardines infantiles universales raspando el fondo del Seguro de Cesantía y perdonándole la obligación a las grandes corporaciones. Desvisten un santo para tapar otro y favorecen al patrón en cada pasada.

En cuanto al Incentivo al Retiro, exigimos que se universalice a todo el personal sin discriminación entre Código del Trabajo y Estatuto Administrativo. Además, ¡basta de esperas mortales de años para recibir este beneficio! Demandamos que los montos se calculen en Unidades de Fomento (UF) a la fecha real de pago, aplicando una penalización legal del 10% extra a los 90 días de mora, sumando un 2% mensual acumulativo por cada mes de atraso imputable a la burocracia estatal.

Asimismo, la aplicación de las 40 horas en el sector público debe implementarse de inmediato y con rigurosidad, sin rebaja proporcional de sueldos ni trampas de flexibilidad. En paralelo, denunciamos que en el último año y medio los servidores del Estado han visto caer su sueldo real en un 4%, con salarios base que hoy están un 20% por debajo de la línea de la pobreza, mientras la cúspide directiva y los operadores políticos mantienen rentas millonarias.

5. Por un Nuevo Estatuto Administrativo democrático y digno

No defendemos el inmovilismo ni la burocracia ciega. Queremos un Estado moderno, ágil y al servicio del pueblo. Por eso, desde hace años la CAT empuja la derogación de los viejos marcos como la Ley 18.834 y la Ley 18.883, exigiendo un Nuevo Estatuto Administrativo con pilares irrenunciables:

  • Cobertura total: Un marco único para todo el sector público civil, sin trabajadores de primera y segunda clase.
  • Fin a la precariedad: Reconocimiento de la planta y estabilidad real para quienes desempeñan labores permanentes.
  • Cero cuoteo político y nepotismo: Delimitación estricta de cargos de confianza y concursos públicos 100% transparentes, centralizados y auditados por el portal de Empleos Públicos.
  • Escala salarial equitativa: Aplicación del principio universal de «igual trabajo, igual salario», incorporando la indemnización por años de servicio para el funcionario público.
  • Carrera funcionaria y capacitación: Profesionalización continua y preparación tecnológica real coordinada con las asociaciones sindicales frente al impacto de la digitalización.
  • Garantías procesales: Reforma a los sumarios administrativos para que dejen de ser armas de persecución política; protección efectiva para los denunciantes de corrupción y fortalecimiento del fuero sindical ante los abusos de jefaturas de turno.
  • Acotar los «servicios esenciales»: Impedir que el Estado use esa etiqueta como un chaleco de fuerza para reprimir el derecho a movilización.

6. Libertad Sindical y Negociación Ramal: las armas que nos quieren arrebatar

Ninguna conquista salarial o laboral se mantiene en pie si no hay un sindicato fuerte que la custodie. El Gobierno, al retirar del Congreso el proyecto de Negociación Colectiva por Rama o Sector Económico, dejó en evidencia sus lealtades: blindar a los grandes consorcios y mantener atomizados a los trabajadores.

Encasillar la negociación solo a la empresa individual condena a los sindicatos chicos a la debilidad, dispersa la fuerza gremial y permite que los gigantes de la economía sigan imponiendo sus condiciones. Recuperar la negociación ramal es emparejar la cancha, para que los trabajadores de toda una industria (la minería, el retail, el transporte, la agroindustria) fijen pisos salariales y condiciones de dignidad comunes.

Frente a la persecución de dirigentes en el Estado y la violación solapada de los Convenios 87 y 151 de la OIT ratificados por Chile, la CAT se declara en pie de guerra. Nuestra Central no se arrodilla ante partidos políticos, ministerios ni directorios empresariales. Somos independientes, autónomos y fieles únicamente al mandato de nuestras bases.

Siguiendo el ejemplo vivo de gigantes del movimiento obrero chileno como Luis Emilio Recabarren y don Clotario Blest, llamamos a cada sindicato, federación y confederación a declararse en estado de alerta permanente y asamblea constante. Debemos dar el salto: dejar de ser una clase dispersa para convertirnos en un movimiento consciente de sus intereses y de su tremenda fuerza colectiva. ¡Los derechos no se mendigan ni se negocian en pasillos oscuros: se conquistan y se defienden!

7. Ley Karin: que la defensa de la dignidad no se vuelva letra muerta

La salud mental y la integridad física en los puestos de trabajo son derechos humanos innegociables. La conquista de la Ley Karin contra el acoso laboral, sexual y la violencia en el trabajo fue una victoria de la clase trabajadora que no permitiremos que sea debilitada por presiones patronales o circulares ministeriales que intenten bajarle el perfil.

La CAT será un perro de presa vigilante frente a cualquier intento de restar eficacia a esta norma. Sin embargo, no cerramos los ojos ante la realidad: los procedimientos burocráticos engorrosos, la falta de personal y la lentitud asfixiante de la Dirección del Trabajo y los organismos administradores amenazan con convertir la ley en un simple papel mojado, dejando en la indefensión a las víctimas cuando el acosador ejerce su poder patronal.

Exigimos al Ministerio del Trabajo y a la Dirección del Trabajo recursos de fiscalización inmediatos, protocolos expeditos y sanción ejemplar a los agresores. Como Central, asumimos el compromiso inquebrantable de formar, educar y empoderar a nuestros dirigentes sindicales en todo el país con herramientas pedagógicas y legales para levantar denuncias, activar medidas de resguardo eficaces y arrancar de raíz el maltrato y la humillación de nuestras faenas y oficinas.

¡A levantar la guardia y articular la resistencia!

Compañeras y compañeros:

Vienen tiempos de definiciones duras. El paquete de contrarreformas laborales que impulsa el gobierno de Kast, de la mano de Quiroz y Rau, pretende retrotraernos a épocas oscuras donde el trabajador era un mero insumo reemplazable. Quieren trabajadores endeudados, temerosos del despido, sin horas de descanso familiar, sin sindicatos fuertes y con salarios que no alcancen para parar la olla.

Frente a su proyecto de retroceso y sumisión, oponemos nuestra convicción histórica: organización, solidaridad de clase y movilización. Que en cada taller, hospital, colegio, puerto y oficina pública se discuta este documento. Que el debate baje a la base, porque solo la unidad de las y los trabajadores salvará a los trabajadores.

¡A defender los años de servicio y las 40 horas reales!

¡Sueldo mínimo de $660.000 y reajuste digno para el sector público!

¡Por la Negociación Colectiva Ramal y un Nuevo Estatuto Administrativo!

¡Vivan los trabajadores y trabajadoras de Chile!

CENTRAL AUTÓNOMA DE TRABAJADORES DE CHILE (CAT)

Autonomía, Dignidad y Lucha de la Clase Trabajadora

Compartir WhatsApp Facebook X

Organizarse es la mejor asesoría.

Afíliate a la CAT