Columna de Opinión / Eje 1 de las Demandas CAT
Compañeras y compañeros, trabajadores y trabajadoras de todo Chile:
Hay momentos en que no podemos andarnos con rodeos ni con palabras de buena crianza. Lo que estamos viviendo hoy no es un simple traspié en la economía ni una «mala racha» pasajera. Lo que tenemos encima es una ofensiva descarada contra las familias que nos levantamos a las seis de la mañana a poner el hombro para que este país funcione.
Bajo el pomposo cartel de la supuesta «emergencia económica», el Gobierno nos vendió la aprobada «Mega Reforma de Reconstrucción Nacional» como la gran salvación. Pero hablemos en castellano claro, sin letra chica: esto no fue reconstrucción, fue un perdonazo a la medida de los grandes grupos económicos.
A las grandes corporaciones les bajaron los impuestos a sus utilidades de golpe, abriendo un forado en el Estado de más de 2.800 millones de dólares; borraron el tributo a las herencias millonarias para que los clanes más ricos de este país sigan blindando sus fortunas sin aportar un solo peso a la comunidad; y como si fuera poco, barrieron con las normas ambientales para que los de siempre hagan y deshagan a costa de nuestras regiones y comunidades.
Nos dijeron que esto traería «inversión y chorreo para todos». La vieja receta de siempre: ellos se comen el banquete y a la clase trabajadora le dejan las migajas… y la cuenta por pagar.
La trampa de la «austeridad»: el Estado quebrado por diseño
Y ojo, que esto no es solo una sospecha nuestra. Hasta los mismos organismos técnicos e independientes del propio Estado se lo cantaron clarito en el Congreso. El mismísimo Consejo Fiscal Autónomo (CFA) dio la voz de alerta ante los diputados: rebajar los impuestos a las grandes empresas sin ingresos reales asegurados pone en jaque la sostenibilidad de las finanzas del país, empuja un déficit fiscal crónico que se arrastrará por décadas y arriesga llevar la deuda pública a techos peligrosos. En palabras simples: apostaron los recursos del país al casino del mercado, y cuando la ruleta no da los resultados mágicos que promete el ministro de Hacienda, ¿adivinen a quién le pasan la tijera? A nosotros.
Ahí es donde entra la motosierra del Ministro Jorge Quiroz con su mentado «ajuste fiscal del 3%». Dicen que «hay que apretarse el cinturón», pero la correa siempre nos aprieta el cuello a los mismos. Este ajuste implica recortar más de 3.000 millones de dólares a los servicios públicos y liquidar de una plumada 142 programas sociales que sostenían a los sectores más vulnerables.
Miremos la realidad de nuestras comunas y consultorios, porque las cifras tienen rostro:
- En Salud nos arrancaron $517.000 millones (600 millones de dólares). ¿En qué se traduce eso en la vida real? En que cuando llevas a tu hijo de urgencia hay un solo médico atendiendo porque no hay plata para reemplazos; en que suspenden las operaciones de nuestros viejos en las listas de espera; en que las farmacias de los hospitales se quedan sin remedios para los enfermos crónicos y los proyectos de nuevos consultorios quedan congelados.
- En Educación nos pegaron un tajo de $504.000 millones (550 millones de dólares). Le recortan el presupuesto a la JUNAEB, desmejorando la calidad de las colaciones de nuestros niños en las escuelas públicas; castigan la gratuidad universitaria cerrándole la puerta en la cara a los mayores de 30 años que quieren surgir; y eliminan los equipos de apoyo psicosocial e innovación docente cuando más se necesita contención en las aulas.
Y para rematarla con descaro, echan a andar la máquina propagandística en los medios de comunicación para tratarnos a las y los funcionarios públicos de «parásitos» y «flojos». ¡Qué fácil es llenarse la boca desde un sillón ministerial desprestigiando al trabajador del Registro Civil, a la enfermera del SAPU o a la asistente de la educación! Esa narrativa miserable no busca «hacer más eficiente al Estado»: busca deshumanizar al trabajador para justificar despidos masivos y pavimentarle el camino al desmantelamiento de lo público. Frente a eso, la CAT lo dice fuerte y claro: la defensa de los trabajadores públicos es irrestricta, porque defender al funcionario es defender el derecho del pueblo a tener salud, educación y trámites dignos.
La salida es desde el trabajo: Plan Nacional de Inversión Social
Frente a este escenario de saqueo institucionalizado, la Central Autónoma de Trabajadores no se va a quedar en el lamento. El Eje 1 de nuestras demandas no es solo de denuncia, es de combate y de propuesta con sentido común popular.
Exigimos la derogación inmediata de esta Mega Reforma empresarial y el fin del ajuste fiscal que mutila a los ministerios sociales. Chile no sale de la crisis regalándole plata a los súper ricos; sale poniendo a producir al país en favor de su gente.
Por eso, desde la CAT levantamos la bandera de un Plan Nacional de Inversión Social.
- Reforma Tributaria Justa: Que paguen más los que más tienen. No más privilegios a las rentas del gran capital mientras el obrero paga el 19% de IVA hasta por el kilo de pan.
- Inversión Pública en Obras Críticas: En vez de regalar rebajas de impuestos corporativos, usemos los recursos fiscales en un plan intensivo de obras públicas manejado por el Estado: reparar las escuelas que se caen a pedazos, pavimentar los barrios abandonados, levantar redes de alcantarillado donde todavía viven con fosas sépticas, construir hospitales y carreteras que unan al Chile olvidado.
- Empleo con Sueldos Dignos: La verdadera reactivación no viene de la especulación financiera; viene de generar miles de puestos de trabajo decentes, con contratos protegidos y salarios que permitan llegar a fin de mes. Si la gente trabajadora tiene plata en el bolsillo, consume, activa el almacén del barrio, dinamiza la economía local y el país entero se levanta.
A organizarse en cada rincón
Compañeros, la pelea no la van a dar por nosotros en cuatro paredes. Este no es un debate técnico de planillas Excel ni de economistas de corbata; es la disputa por el pan de nuestros hijos, por la cama del hospital y por la dignidad de nuestra labor diaria.
Hacemos un llamado a cada sindicato de base, a cada federación, a cada trabajador de la salud, del comercio, de la industria, del transporte y del sector público: tenemos que hacer pedagogía popular en cada lugar de trabajo. Expliquémosle al colega de al lado por qué no hay insumos médicos, por qué despidieron al compañero y quiénes se están quedando con esa plata.
La CAT está y estará en la calle, en los lugares de trabajo y en las asambleas, defendiendo lo que es nuestro. ¡A derogar la Mega Reforma de la patronal y a conquistar un Plan de Inversión Social digno para la clase trabajadora de Chile!


