Santiago, 22 de abril de 2026. La Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras de Chile – CAT, en relación al salario mínimo, la mega reforma de reconstrucción nacional y la baja del impuesto a las empresas, declara lo siguiente:
1. Subir el salario mínimo no destruye empleo
El Gobierno sostiene que, si se aumenta el salario mínimo, se reduce el PIB y el empleo; pero esto es ideología: no existe evidencia de que eso sea cierto. De lo que sí hay evidencia y consenso es de que, en momentos de crisis, el salario mínimo juega un papel importante para recuperar el empleo y la producción. Crecimiento y empleo no son opuestos a una mejoría salarial. Incluso, aumentar el salario mínimo puede tener un efecto positivo, especialmente en periodos de recuperación económica, sobre todo si —como dice el gobierno— estamos en «emergencia económica».
2. La experiencia de 2025 lo demuestra
Sí se puede aumentar el salario mínimo y lograr que toda la economía mejore. En 2025 el salario mínimo aumentó en términos reales 5,5%; sin embargo, el empleo a nivel nacional se mantuvo y el PIB creció 2,5%. Por su parte, las utilidades totales de las empresas en el país crecieron en al menos 5% y las empresas más grandes (IPSA) obtuvieron el récord histórico de utilidades, 25% más que en 2024.
3. El costo real de llegar a la línea de la pobreza
Si se aumenta el salario mínimo hasta la línea de la pobreza ($660.000 mensuales) en 2026, esto representaría un costo para las empresas de 1.000 millones de dólares en un año. Esto equivale a:
- Tres veces menos que el aumento esperado en las utilidades de las empresas de todo el país;
- Quince veces menos que las utilidades que obtienen cada año las grandes empresas (IPSA, las que cotizan en bolsa); o
- La mitad de lo que significaría la reducción de costos si se bajan los impuestos a las empresas, que propone el gobierno.
4. La inflación como cortina de humo
El Gobierno dice que no quiere aumentar salarios porque aumentaría la inflación. Sin embargo, el golpe inflacionario directo del precio del combustible en un mes (sin considerar los efectos indirectos, que son más importantes) ya es mayor que el efecto directo e indirecto en un año de aumentar el salario mínimo a la línea de la pobreza.
Se utiliza la inflación como una cortina de humo para frenar el bienestar de las familias chilenas, mientras se ejecuta un ajuste fiscal que golpea directamente los derechos sociales básicos.
5. El ajuste fiscal golpea salud y educación
Además del deterioro del salario real, el Gobierno busca reducir el gasto en servicios públicos por más de 3.000 millones de dólares. Esto tendrá consecuencias graves para los servicios sociales, por ejemplo:
- Salud: se recortan 517.000 millones de pesos (600 millones de dólares). Esto implica menos personal por turno y reducción de reemplazos; menos cirugías o atenciones externas; limitación de programas preventivos; menor stock de medicamentos e insumos en los hospitales; además, reducir la inversión en infraestructura.
- Educación: se recortan 504.000 millones de pesos (550 millones de dólares). Esto afectará las becas, la calidad de la alimentación y el número de beneficiarios de la JUNAEB. Se reducirá la gratuidad (por ejemplo, a mayores de 30 años) y se limitarán los programas educativos de innovación, convivencia y apoyo psicosocial. Habrá menos capacitación docente. Además, se congelará la infraestructura. Se afectarán las transferencias a universidades y se limitará su acceso a la gratuidad.
6. Un diálogo que no puede acotarse a una sola central
Reiteramos al Ministro del Trabajo y Previsión Social, y al Ministro de Hacienda, la necesidad de dialogar en una Mesa de Trabajo sobre el salario mínimo. No puede solo acotar el diálogo con una sola central sindical, que además no representa a todos los trabajadores y trabajadoras chilenos.
Consejo Directivo Nacional
Central Autónoma de Trabajadores y Trabajadoras — CAT Chile
Ricardo Maldonado Olivares, Presidente · Cyntia Segovia Labbé, Secretaria General

