En el año 1992 el movimiento sindical sufre una fractura, se divide, la responsabilidad de dicha división fue provocado por dirigentes que estaban ligados a la central sindical internacional, vinculada al empresariado en esa época, la Confederación Internacional de Organizaciones Libres – CIOLS, rompiendo el acuerdo de la CUT, que no se afiliaría a ninguna Central Sindical Internacional, ya que existían sectores adheridos a las tres centrales sindicales internacionales, la Confederación Mundial del Trabajo –CMT, la CIOLS y la Federación Sindical Mundial -FSM, actualmente la CIOSL ahora se llama Confederación Sindical Internacional – CSI. Al romperse la unidad, que se manifiesta en una votación fraudulenta, para afiliar a la CUT a la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Libres – CIOLS), donde se impide participar a sectores mayoritarios que exigíamos mantener la unidad del movimiento sindical y se impone esa afiliación.
Esta acción antidemocrática, lleva a un sector del movimiento sindical que se identifica con el humanismo cristiano, a decidir constituir una nueva central sindical en Chile, junto a otros sectores del movimiento sindical.
En Cartagena en 1994 se realiza un congreso extraordinario y por acuerdo del mismo, se desarrolla un proceso de formación y preparación orgánica, lo que culmina al convocar a más de 130 organizaciones de trabajadores y trabajadoras, al Congreso Constituyente de una nueva central de trabajadores para Chile, que se constituye el 17 de noviembre de 1995, así nace la Central Autónoma de Trabajadores – CAT.
Nacemos con la convicción más absoluta de que vamos a fortalecer el movimiento sindical chileno. Una central inspirada en el humanismo, la solidaridad y que sus mejores y mayores esfuerzos estarán dedicados al trabajador y la trabajadora, a sus organizaciones sindicales, a la lucha por la justicia social. Queremos ser una alternativa para fortalecer, al movimiento sindical, para fortalecernos en la acción, para organizar, para ayudar a articular el movimiento social de nuestro país.
El movimiento sindical debe ser autónomo, independiente y debe contener un profundo espíritu de solidaridad. Nuestra meta debe ser el autofinanciamiento de la organización para lograr la autonomía integral y no depender de los dineros del Estado, ni de los empresarios.
Queremos ser una Central Sindical preocupada por los problemas de la sociedad en general, particularmente de quienes producen la riqueza de este país, los trabajadores y las trabajadoras de chile.
Valoramos la democracia, pero la democracia auténtica, no amarrada a una dictadura económica, ni a un monopolio y transnacionales que quieren arrasar con nuestros recursos naturales y convertir a las y los trabajadores en verdaderos esclavos al servicio de sus mezquinos intereses.
Queremos una democracia real, auténtica, participativa e inclusiva. Que podamos tener el poder para sentarnos en igualdad de condiciones, las y los trabajadores, los empresarios y el gobierno, para acordar políticas que favorezcan a todos, creemos profundamente en el dialogo, la negociación, ésta debe estar basada en el respeto mutuo y voluntad de construir acuerdos, pero esto no debe ser sinónimo de más explotación y precarización laboral.
La Central Autónoma de Trabajadores se sustenta en los valores históricos del movimiento sindical, la democracia, la libertad, la justicia social, la fraternidad, la honestidad, la solidaridad de clase y la unidad.
La CAT es una alternativa para la clase trabajadora, somos parte de la rearticulación del movimiento sindical en todo el país, queremos reforzar el tejido social destruido por la dictadura cívico-militar, que permitió la imposición del modelo económico neoliberal.
Queremos un nuevo proyecto de sociedad, que termine con el modelo económico neoliberal, donde la constitución del 80’ se elimine y lograr tener un nuevo código del trabajo, que genere condiciones de equilibrio en la relación laboral entre los trabajadores y el empresariado.
La Central Autónoma de Trabajadores – CAT se levanta en un momento difícil y de grandes contradicciones, pero queremos ser una organización sindical que enfrente con decisión al capitalismo salvaje y quienes usufructúan de él.
Debemos ser un sindicalismo con propuestas claras frente al proceso de consolidación de la democracia, para ello debemos desarrollar un sindicalismo provisto de lo más profundos valores y principios de las luchas obreras en nuestro país y el mundo.
Lucharemos por una sociedad sin explotados ni explotadores, sin hegemonismos, ni democracia tutelada, luchamos por una nueva Constitución y por un nuevo Código del Trabajo.
El 17 de noviembre de 1995, en nuestro Congreso Constituyente, nos propusimos llegar a ser una central sindical que dé respuestas reales a tantos problemas y esperanzas de miles de trabajadoras y trabajadores chilenos.
Que nuestro crecimiento y fortalecimiento como central sindical deben estar dirigidos a los trabajadores no organizados, estar presente en las regiones y generar alianzas con los movimientos sociales, estudiantes, pobladores, campesinos y organizaciones medioambientales y de la protección de nuestros recursos naturales.
Buscamos que el movimiento sindical juegue su rol a cabalidad y cumpla su deber el cual es, defender siempre a los trabajadores y trabajadoras, por sobre cualquier otra circunstancia, por muy importante que sea.
Luchamos porque se apliquen los Convenios Internacionales del Trabajo, que Chile ha ratificado en el curso de su historia y propiciamos que se refrenden otros que tienen que ver con la seguridad en el trabajo, la negociación colectiva, la no discriminación, entre otras.
En noviembre del 2020 se reforman los estatutos de la CAT, como también su reglamento de participación, lo cual permite una mayor participación y democracia en la toma de decisiones, que permite adecuar a la central en lo orgánico y su funcionamiento a las necesidades de los trabajadores y trabajadoras, las nuevas formas de trabajo, las tecnologías y la automatización, entre otras cosas. También modificamos su nombre, lo cual refleja la mayor presencia y el rol de las mujeres trabajadoras en la sociedad chilena y en el movimiento sindical chileno.
